“La Patria”, una obra de Jorge González Camarena (óleo sobre tela, 120 x 160 cm.) - 1962

“La Patria”, una obra de Jorge González Camarena (óleo sobre tela, 120 x 160 cm.) – 1962

Según datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO)[1], en México hay 196 mil 157 localidades rurales, en las que habitan 27.4 millones de personas. Del total de mujeres en el país, 60.5 millones, 22.8% son mujeres rurales. Una de cada tres mujeres rurales viven en el Estado de México, Chiapas, Oaxaca o Veracruz. Es decir, en estas cuatro entidades, se concentran 8.5 millones de mujeres rurales que viven, prácticamente todas, diferentes situaciones de pobreza.

En Vamos a Dar sabemos que las mujeres rurales tienen la capacidad para conseguir los cambios económicos, ambientales y sociales necesarios para el desarrollo sostenible de sus comunidades. Sin embargo, las condiciones de marginación en que viven limita el acceso a las oportunidades que tienen para lograrlo. Por ello, a continuación describimos las principales contribuciones que realizan las mujeres rurales al desarrollo de nuestro país.

  1. Son las responsables de la alimentación y el cuidado de sus familias.

La mujer rural es la responsable de la alimentación de sus familias al preparar los alimentos que obtiene, la mayor parte de las veces, de las mismas cosechas que ellas siembran. Invertir en el acceso a servicios básicos mejora la calidad alimentaria y nutricional de las familias ya que las mujeres pueden tener mejores hábitos higiénicos y mantener la inocuidad de los alimentos.

  1. Las mujeres rurales son un capital humano eficiente y productivo.

A pesar de vivir históricamente una triple condición de discriminación, pobreza, marginación y género, la mujer rural representa el 15.4% de la fuerza laboral en México[2], es decir 3 millones de mujeres rurales se encuentran trabajando de manera formal[3]. Se considera que las mujeres rurales tienen una doble o incluso una triple jornada laboral. Además de cumplir con las labores domésticas, fomentan el desarrollo económico de sus familias y comunidades al insertarse en actividades económicas de pequeña escala como producción y venta de artesanías así como en tareas agrícolas.

  1. Participan en las decisiones públicas en beneficio de otras mujeres indígenas.

El empoderamiento de las mujeres rurales es crucial para erradicar las condiciones de marginación y la negación de los derechos y oportunidades a las que tienen acceso. Sin embargo, cuando acceden a puestos de decisión pública, inciden en la reforma y creación de políticas gubernamentales a favor del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.

Para comprobarlo, basta reconocer a mujeres como Eufrosina Cruz; luchadora de los derechos políticos de la mujer oaxaqueña y Martha Sánchez Nestor promotora de la equidad de género de la mujer guerrerense. Con su perseverancia recuerdan a la sociedad y gobiernos lo mucho que se debe reconocer el mérito y valor de la mujer indígena en México.

Reconozcamos la importancia de su influencia y el potencial que tienen a través de los diversos roles que asumen: como madres de familia, campesinas y microempresarias. Contribuyen no sólo al bienestar de sus familias, sino al desarrollo de la economía de su comunidad y del país entero.

¡Súmate a esta gran red para el desarrollo! Tu aportación tiene el potencial para transformar la vida de la mujer rural mexicana.

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[1] Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del segundo trimestre de 2013 (ENOE 2013-II). Información disponible desde: http://www.conapo.gob.mx/work/models/CONAPO/Resource/1649/2/images/15DeOcturbeDiaInternacionalDeLasMujeresRurales.pdf

 

[2] Al tercer trimestre de 2014

[3] INEGI. Estadísticas a propósito del Día Internacional de las mujeres rurales, Octubre 2014. Disponible desde: http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/espanol/prensa/Contenidos/estadisticas/2014/rural0.pdf

 

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